En 1944 representantes de Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y China se reunieron en Washington, para conformar una Asamblea de Naciones , que un año más tarde se convertiría en la Naciones Unidas .Estos cuatro países  se convirtieron en miembros permanentes del Consejo de Seguridad controlando desde entonces las decisiones de ese organismo multinacional encargado de mantener la paz.

El 6  y el 9 de agosto de 1945 la aviación norteamericana lanzo sendas  bombas atómicas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, dejando un saldo de medio millón de víctimas. La brutal demostración del poder de destrucción de los Estados Unidos, produjo desconfianza en su reciente aliada y motivó a la potencia soviética a hallar el secreto de la bomba atómica. Llegado el año 1949 ambos países contaban con un poderío atómico capaz de destruir al mundo.

En 1947 las dos potencias vencedoras del fascismo, se hallaban ya enfrentadas y lanzadas a una competencia por el control territorial, económico e ideológico del mundo. Este sistema internacional bipolar se mantuvo durante más de 40 años bajo el nombre de “Guerra Fría.”

Los Estados Unidos decidieron utilizar las fabulosas ganancias de sus bancos durante la guerra para inversiones en la devastada Europa, logrando así la fidelidad de los gobiernos favorecidos por el crédito (destinado a la compra de productos estadounidenses) y a la vez mejorar la vida de los pueblos para alejarlos de la seducción que el socialismo soviético pudiera ejercer. 17.000 millones de dólares desembarcaron en Europa Occidental, operación conocida como Plan Marshall.

Stalin, rechazó este plan y afianzó el poder político de la URSS sobre los gobiernos de Europa Central: Hungría, Bulgaria, Polonia, Checoslovaquia, Yugoslavia y parte de Alemania incluida Berlín quedaron bajo su tutela. El resto de Alemania quedó ocupado militarmente por los norteamericanos y británicos que también controlaban parte de Berlín. Los roces entre ambas ocupaciones fueron constantes. En abril de 1948 los soviéticos bloquearon el acceso a Berlín y las potencias occidentales comenzaron a abastecerla mediante un puente aéreo. La antigua capital alemana quedó dividida en dos: una gobernada por la administración aliada que creó la República Federal Alemana, otra bajo la tutela soviética, se convirtió en la República Democrática Alemana. La muralla que se levantó para dividir Berlín se convirtió en el emblema de la Guerra Fría.

En abril de 1949 se firmó en Washington el Pacto del Atlántico conocido como OTAN, alianza comandadada por los estados Unidos que incluía a todos los países europeos occidentales defensores del capitalismo. En octubre de ese año Mao Tse-tung proclamaba la Republica Popular China y de ese modo un tercio de la humanidad quedó dentro del bloque socialista.

La Guerra Fría fue también multidimensional. En esencia, fue expresión de la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y la Unión Soviética, centrada inicialmente en el territorio europeo, con alcances mundiales después, y basada en la carrera por el control de las armas nucleares cada vez más sofisticadas y costosas. Pero también incluyó la lucha anticolonial, signada por la rivalidad entre las dos superpotencias ( …)” (BEJAR:2011)